DISCURSO AL CUERPO DIPLOMÁTICO
2. RELACIONES INTERNACIONALES
«La debilidad del multilateralismo es motivo de especial preocupación a nivel internacional. La diplomacia que promueve el diálogo y busca el consenso entre todas las partes está siendo sustituida por una diplomacia basada en la fuerza, ya sea por parte de individuos o de grupos de aliados. La guerra vuelve a estar de moda y el entusiasmo bélico se extiende. Se ha roto el principio establecido tras la Segunda Guerra Mundial, que prohibía a los países utilizar la fuerza para violar las fronteras ajenas. La paz ya no se busca como un regalo y como un bien deseable en sí mismo, o como una búsqueda de “la instauración de un orden querido por Dios, que comporta una justicia más perfecta entre los hombres” (Pablo VI, Populorum progressio). En cambio, se busca mediante las armas como condición para afirmar el propio dominio. Esto compromete gravemente el estado de derecho, que es la base de toda convivencia civil pacífica».
(León XIV, 9 enero 2026)
Hay una palabra clave en el primer discurso de León XIV después de su elección relámpago del 8 de mayo y es la palabra “paz”, con la que –repetida nueve veces– transmite su deseo para una situación mundial donde la aspiración de la paz resulta cada vez más contradictoria. Su reiteración es insistente e intencionada cuando el nuevo Papa se asoma a la logia de San Pedro para leer un texto preparado previamente. Lo cual era una novedad después de que Juan Pablo II, nada más ser elegido, se saltara el rígido protocolo vaticano hablando sin papeles, igual que harían después Benedicto XVI y Francisco.
Identificado como firme candidato ya desde las reuniones previas al cónclave, Prevost tuvo tiempo de meditar y escribir ese texto. «La paz esté con todos vosotros», empezó repitiendo «el primer saludo de Cristo resucitado», que el papa León dirigía a todos los pueblos hablando de «una paz desarmada y una paz desarmante, humilde y perseverante», que proviene de Dios.
Desde el principio queda clara la intención de Prevost de evitar el protagonismo. Ya en su primera misa celebrada
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