Hasta 2015, Burkina Faso no tenía registro de muertes a causa del terrorismo en su suelo. La mayoría de los musulmanes del país (57% de la población) convivía en muy buena armonía con las comunidades cristianas minoritarias (23%). Pero ahora esta nación se está desangrando por la violencia extrema de los grupos yihadistas. En tan solo diez años, el país se ha convertido en el epicentro de la violencia terrorista.
Este país sin salida al mar, pero lleno de recursos naturales, cuesta situarlo en el mapa del continente africano. Forma parte de los 10 países que integran el Sahel y en esta zona se han dado cita las organizaciones terroristas más letales y de más rápido crecimiento del mundo. De manera repentina, en solo una década, esta nación es ya “famosa” por estar en la primera posición de las naciones más azotadas por el terrorismo a escala planetaria.
Según el Índice del Terrorismo Global 2024, el 67% de las muertes por terrorismo en todo el mundo se producen en Burkina Faso. Lo que significa que casi una cuarta parte de todos los fallecidos por terrorismo a nivel global se producen en este país.
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