La primera parte de este artículo pretende ser una síntesis de la sintomatología que vemos en nuestros adolescentes. Como en toda generalización, estas afirmaciones deben tomarse como invitación a la reflexión y a la contemplación en la propia experiencia del grado de realismo que puedan contener; nunca como verdad axiomática aplicable de forma singular a cada uno de los jóvenes que tenemos la suerte de conocer.
Por motivos de espacio no me extenderé aquí en la recopilación y descripción de las fuentes informativas que corroboren las claras percepciones de las que, aquellos que estamos en las aulas, estamos levantando acta en estos últimos tiempos. Paso a enumerar y describir síntomas significativos que se evidencian en las dificultades que muchos de nuestros adolescentes muestran en su relación con la realidad. Vaya por delante que dejamos para otro momento la descripción de la interrelación de estos síntomas, del carácter potenciador de unos sobre otros y del efecto multiplicador que tienen sobre la humana y tradicional indolencia adolescente.
a) Disminución del Coeficiente Intelectual
Los datos son claros y públicos. La inversión del llamado efecto Flynn se detectó en Europa a partir de los años 90 y se ha extendido a EEUU y Oceanía. El efecto Flynn es el fenómeno por el cual las puntuaciones medias en los test de coeficiente intelectual (CI) aumentaron de forma sostenida durante gran parte del siglo XX en muchos países del mundo. Las causas que se identificaron fueron: mejor nutrición, menos enfermedades infantiles, más educación, trabajos más complejos, vida urbana y tecnológica, y mayor exposición a símbolos, gráficos y



