«¡Sed chispa de una humanidad nueva! ¡Sed humanos!»

«¡Esta es la juventud del Papa!», «¡Papa León, te queremos un montón!». Así ovacionaron al Santo Padre los cientos de miles de jóvenes españoles que salieron de sus casas para recibirle durante su reciente visita a España a comienzos de junio. Un hecho inaudito en la España del siglo XXI, donde parecería que el catolicismo tiene ya poco que ver con la vida cotidiana. Más sorprendente aún si pensamos que León XIV apenas lleva un año en su ministerio y que, probablemente, la inmensa mayoría de esos jóvenes apenas sabía quién era antes de su elección. Y, sin embargo, allí estaban sedientos de verle y escucharle, esperando de sus palabras una novedad para su vida.
¿Qué ha dicho el Papa a los jóvenes de España?
León XIV ha venido a encontrarse con los jóvenes, a celebrar la fe con ellos y a anunciar el mensaje de Jesucristo. Más que ofrecer un discurso o unas recomendaciones morales, se ha mostrado como una presencia capaz de abrazar a cada uno allí donde se encuentra. En Madrid, ante la multitud congregada en la plaza de Lima, mostró que la fe no es una idea privada ni un sentimiento individual, sino un pueblo vivo que escucha, adora y camina unido.
Para reconocer la voz de Dios, el Papa señaló una condición indispensable: el silencio. En una época dominada por el ruido, la hiperconexión y la distracción permanente, donde el uso frecuente de los auriculares denota una

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