Entre Rusia y Ucrania, la unidad es el punto más profundo de mi vocación

Es un cálido día de sol cuando me encuentro con Elena Mazzola en un bar, entre mi casa y el lugar donde vive con los chicos que logró rescatar y traer a Italia antes de la invasión rusa a Ucrania. Elena es menuda pero rebosa una energía contagiosa. Nacida en Desio y criada en Bresso, cerca de Milán, su vida dio un giro radical a los 13 años cuando, en unas vacaciones escolares, encontró el Movimiento de Comunión y Liberación. Aquella experiencia deslumbrante le enseñó que la fe debía estar conectada con el deseo de felicidad, un punto clave que ha guiado su camino desde entonces.

Hoy, Elena es reconocida por su labor con la ONG Emaús, pero para entender su presente en Ucrania, es necesario viajar al origen de su misión: 15 años de vida en Moscú, donde el diálogo cultural y la fe se entrelazaron en medio de una realidad política compleja.

¿Cómo surgió el camino que te llevó a Rusia?

Al empezar la universidad no sabía qué elegir. Yo no tenía ninguna pasión previa por Rusia ni conexión con las experiencias de la “Rusia Cristiana”. Sin embargo, tras una peregrinación a Częstochowa, tuve claro que debía estudiar idiomas porque ese era mi talento. Elegí el ruso casi por una “obsesión” de Don Giussani, quien en los

Palabras clave

Cómo citar

Comparte este artículo

Facebook
Twitter
Pinterest