Tejer redes en un mundo fragmentado

En el encuentro del pasado 8 de junio en el estadio Movistar Arena de Madrid, con el título “Tejer redes con el mundo de la cultura, del arte, de la economía y del deporte”, el Santo Padre levantaba de sus asientos a la grada y la hacía vibrar expresándose en un mismo lenguaje, varios minutos de ininterrumpidos aplausos. Más allá de fútiles debates sobre la duración de la aclamación, lo que allí se percibía, al igual que sucediera al día siguiente en el Congreso de los Diputados, era una ovación, signo de una acogida unánime y un grito, el deseo de escuchar palabras de verdad, sin críticas, sin ideología, sin odio, sin división.
Una de las características que hacía de este acto algo excepcional era haber logrado reunir en un mismo espacio y diálogo a sindicatos y patronal, a deportistas, educadores, sanitarios y enfermos, profesores universitarios, cantantes, poetas y actores, bailaoras, periodistas, bomberos y voluntarios, todos ellos, todos nosotros, piezas clave de una sociedad en ocasiones fragmentada.
A esta realidad social se refería el cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo, como si de una gran vidriera se tratara, en la que cada cristal mirado aisladamente no representa nada pero el mismo cristal, si se alza la mirada para verlo en el conjunto, muestra toda la belleza de la vidriera atravesada por la luz. «Hoy alzamos la mirada

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