Ese sobre abierto en un colegio de Río

La educación que recibí al conocer a Luigi Giussani y sus amigos, en la adolescencia, ha supuesto una propuesta para toda la vida. La potencia de su método radica en un encuentro real que despierta tu humanidad, un acontecimiento: padres que retoman su responsabilidad, madres que recuperan su corazón, jóvenes que recuperan el sentido de vivir, niños que vuelven a mirarse. Esta forma de educar participa del mismo método de Cristo: un encuentro que genera, acompaña e introduce a la persona en el descubrimiento de que la vida tiene un sentido bueno. Este tipo de experiencias desvelan algo estructural: ninguna condición agota o reduce el misterio de la persona. En las periferias, la cultura tiende a reducir a los jóvenes a todo lo que les falta. Sin embargo, permanece intacta esa apertura al infinito que va grabada de serie en el corazón humano.
En 2023 empecé a trabajar en un colegio del centro de Río de Janeiro, al que vienen niños y adolescentes de las comunidades y barrios vecinos. La oportunidad de trabajar aquí me llegó gracias a Matheus, un joven que tenía cáncer de huesos pero al que jamás vi quejarse. Siempre decía que confiaba. Pocos días antes de morir, el pasado mes de octubre, decía que Cristo era para él un amigo. Me impresiona cómo me acompañó y ayudó a tener la certeza de que aquel Encuentro era para el mundo entero. La amistad con Matheus indica ya la propuesta del

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