E l 15 de marzo de 2026 se cumplió el 20 aniversario del fallecimiento de mi hermana Gema Higuero Cabanach, a los 37 años de edad. Era profesora de Derecho Mercantil en la Universidad Autónoma de Madrid.
Si tuviera que describir a mi hermana no sabría por dónde empezar, así que prefiero transcribir una frase de ella que ayuda a definirla:
«Yo no soporto “sobrevivir”, estoy hecha para vivir toda la vida en tensión. Siempre estoy esperando ser sorprendida. Yo quiero vivir la vida como una aventura…»
Realmente era una apasionada de la vida, y con esa intensidad quería vivirla. Recuerdo los viajes en coche, Gema ya empezaba a disfrutarlo en el trayecto, eran habituales sus propuestas para detenernos y conocer algún pueblo que pillara de camino. No importaba que lleváramos horas de viaje y estuviéramos a punto de llegar para que insistiera en una última parada, aunque eso supusiera tener que desviarnos unos cuantos kilómetros. Es una costumbre que yo he apreciado mucho después, ese gusto por la vida en todo momento, el disfrutar en el aquí, en el ahora, y es que para ella el camino ya era el destino.
Estas ganas de exprimir la vida las advertía también muchos domingos de invierno al caer la tarde, cuando ya uno se va preparando psicológicamente para afrontar el lunes y el desánimo se va apoderando de ti, de repente te proponía cualquier plan, obligándote a salir de tu zona de confort, como si no quisiera ceder terreno a la





