Por quién se vive

Comparte la pasión de poetas y literatos, dialoga con los intelectuales, por muy alejados de la Iglesia que estén, le fascina la escritura paulina. El cardenal José Tolentino de Mendonça, prefecto del Dicasterio vaticano para la Cultura y la Educación, es un hombre de una cultura exquisita, de gran sensibilidad poética y literaria, pero al mismo tiempo es un cura de los de verdad, como se suele decir, un hombre de Dios y un refinado teólogo. En él, la poesía y la lectura se ven iluminadas y casi amplificadas por la fe.


Purpurado al borde de los sesenta, como se deduce de su biografía oficial publicada en la web vaticana, fue elegido por el papa Francisco, que le escuchó en unos ejercicios espirituales para la curia que él predicó bajo el título “Elogio de la sed”. Personalmente, pude conocerlo en el Salón del Libro de Turín y empezar a apreciarlo a raíz del encuentro que compartimos con el escritor Daniele Mencarelli en el Meeting de Rímini. Tolentino sabe entrar en profundidad en las palabras, incluso en un idioma como el italiano, que no es el suyo pero que maneja con dulzura y musicalidad. Con motivo del vigésimo aniversario de su muerte, le hemos invitado a reflexionar sobre el siervo de Dios don Luigi Giussani, un educador que enarboló la poesía y que era capaz de hacer descubrir a quien lo escuchaba el verdadero sentido de las palabras.

Para seguir leyendo inicia sesión

El contenido completo sólo está disponible para nuestros suscriptores.

Palabras clave

Cómo citar

Comparte este artículo

Facebook
Twitter
Pinterest