Cuando se cumplen veinte años de su muerte, me han pedido una reflexión sobre la contribución que don Luigi Giussani ha dado a la Iglesia y al mundo.
Sin aventurarme en sesudos análisis históricos, concentraré en un solo pensamiento todo lo que aflora en mí cuando pienso en su persona y en su obra. Lo formularía así: «Tomó en serio al hombre – tomó en serio a Cristo».
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