Por mi profesión, mi trabajo y la historia de mi familia, he tenido interés en lo “público” o “social” desde joven. Me han preocupado temas de la economía, del gobierno, la democracia y el bien común. Las leyendas familiares sobre las epopeyas de mi padre defendiendo su fe ante los políticos durante la cristiada, y las anécdotas de mi abuelo, vinculado a la fundación del PAN en su lucha contra el mal gobierno autoritario, siempre me han acompañado.
Por mi edad y circunstancias, participé como activista en las elecciones de 1988. Celebré la caída del Muro de Berlín cuando estaba en la universidad, y también la creación del IFE en 1994, donde más tarde fui consejero electoral durante 11 años. Desde el IFE, fui testigo de las primeras elecciones sin mayoría del PRI en la cámara de diputados, así como de las elecciones de Fox y Calderón. Años después me inscribí como observador electoral en la “revocación de mandato” y fui funcionario de casilla en las últimas elecciones. En muchas ocasiones, me he ilusionado y desilusionado, y lo que me sorprende es que aún siga esperando algo de este proceso. No soy político, nunca he pertenecido a un partido, pero siempre he participado de alguna manera.
Para seguir leyendo inicia sesión
El contenido completo sólo está disponible para nuestros suscriptores.





