Violencia e inseguridad: “El sacerdote está expuesto como cualquier ciudadano”
Según el más reciente informe del Centro Católico Multimedial y Ayuda a la Iglesia Necesitada, trece sacerdotes han sido asesinados en México en los últimos siete años. Para monseñor Díaz Vázquez, esta realidad refleja más la violencia generalizada del país que una persecución religiosa sistemática.
“La libertad religiosa está permitida, aunque con varias restricciones”, afirma. “El sacerdote está expuesto, como cualquier ciudadano, a ataques, secuestros e incluso a la muerte”. Cita casos emblemáticos, como los jesuitas asesinados en Cerocahui, y otros donde sí hubo agresiones directas por la labor social, como el del padre Marcelo en San Cristóbal de las Casas.
En Colima, relata, los templos han sufrido robos de cálices, dinero y copones, además de profanaciones. Esto ha obligado a instalar videovigilancia, reforzar cerraduras y cerrar iglesias en ciertos horarios, lo que “limita la libertad religiosa”.
Crimen organizado: presencia que condiciona la vida pastoral
El obispo distingue entre el impacto del crimen organizado en zonas rurales y urbanas. En comunidades rurales, dice, el control criminal puede ser casi total: “Son ellos quienes dan permiso, o de quienes se necesita consentimiento para realizar ciertas actividades”.
Aunque la mayoría de las actividades pastorales continúan, en ocasiones deben cancelarse celebraciones o




