En la encíclica Magnifica Humanitas, León XIV señala la torre de Babel como modelo de una obra concebida «sin referencia a Dios», un monumento a la «absolutización de lo humano» y a su «pretensión de autosuficiencia», que sacrifica la dignidad de las personas en el altar de la eficiencia. El filósofo Silvano Petrosino ha incorporado la figura de Babel a su pensamiento sobre las relaciones humanas y las “novedades” que León ha elegido como tema del que hasta ahora es su principal documento, que Petrosino considera “disruptivo” y “poco clerical”. En esta conversación nos ayuda a masticar y digerir la cantidad de comentarios que conforman un texto que está llamado a convertirse en un pilar fundamental del pontificado leonino.
¿En qué sentido considera que es un texto poco clerical?
Es una manera paradójica de destacar la universalidad de una obra que interroga e interpela a todos, sin distinción. Presenta una propuesta de lo que yo llamaría una antropología cristiana. No es una encíclica sobre inteligencia artificial, pues toca algo mucho más profundo que yo resumiría así: el Papa mantiene unida


