Al terminar mi recorrido con los Bachilleres y con ocasión del campamento de Picos de Europa como la última propuesta de este camino antes de pasar a la universidad, tuve la oportunidad de trabajar en la realización de uno de los gestos que se llevaron a cabo en el campamento, dedicado a un tema fundamental para nosotros, como es el de abordar cómo deseamos amar y que nos amen. La idea nació durante una conversación con un amigo. Hablábamos de nuestra incapacidad para relacionarnos con los demás, especialmente con las chicas, tal y como desearíamos hacerlo, y veíamos que mucha gente de nuestra edad compartía estas mismas inquietudes.
Como consecuencia de esa exigencia de entender mejor el afecto que nos constituye, comenzó la aventura. Ha sido precioso ver las amistades que se han ido formando a lo largo de los fines de semana y quedadas para trabajar el acto con bachilleres y adultos, donde todos pudimos exponer nuestras inquietudes con libertad. Gracias a ese trabajo vamos descubriendo una nueva forma de mirar estos temas: algunas ideas ya las intuíamos y otras resultaron rompedoras respecto
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