Su fulgurante encuentro con Dante, cuando tenía 12 años, le llevó a decidir dedicarse a la enseñanza. Ahora llena teatros para que el gran público pueda encontrarse también con el poeta florentino y con otros dos grandes de la literatura italiana, como son Leopardi y Manzoni.
Efectivamente, Franco Nembrini, bergamasco de pura cepa y cuarto de diez hermanos, ha dedicado su vida a dar clase. Fundador de la escuela La Traccia en Calcinate y autor del libro De padres a hijos, donde hace una relectura de Educar es un riesgo, de Luigi Giussani, ha hecho de la educación la vocación de su vida. Hablamos con él en un momento en que parece que el colegio cada vez está más lejos de los jóvenes, y los jóvenes cada vez más desorientados. Pero él insiste en que educar siempre es posible, en cualquier parte, si hay adultos dispuestos a mirar y acoger a los jóvenes tal como son.
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