Si te vas…

Si algo caracteriza la obra de Robe Iniesta ha sido la acusación desnuda –tantas veces hasta la ofensa– a una realidad que no da respuesta al deseo voraz y persistente, que la misma realidad despierta, de una vida de valor y grandeza infinita.
Será por eso que su rock transita entre el enfado y la utopía, entre la dulzura y el insulto, la bofetada y la caricia. Robe componía con la misma bipolaridad con la que él vivía. Transgresor y tímido, provocador y frágil sin disimulo, este hombre ha tenido en su pluma y su guitarra (acompañado siempre de músicos extraordinarios) la gracia de ayudar a quien le escuchaba con atención a que se preguntara sobre el significado de la propia vida.

¿Cuál es el valor del tiempo vivido al lado de quien amas? ¿Qué significa este anhelo de que las cosas valgan la pena? ¿Qué hago con este amor con el que no soy capaz de amar bien? ¿De qué sirven los intentos de aquellos que siempre fracasamos en cada uno de ellos? Son interrogantes inevitables si uno entra en diálogo, superados los primeros impactos sensibles, con las canciones de este extremeño que nació en 1962 en Plasencia y creció bajo el peso de un horizonte vital reducido y estrecho, que dejó sus estudios en tercero de BUP para trabajar en

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