Experiencia de esperanza aun ante las más oscuras posibilidades de la historia
Durante esos días, nos reunimos más de 1000 personas; no sólo se buscaba expresar el deseo profundo de la paz, sino el compromiso de trabajar desde lo local para alcanzarla. En este encuentro, nos conmovimos en primer término de nosotros mismos, del bien que habita en nuestros corazones, y que hizo posible un diálogo entre líderes sociales, religiosos de distintas tradiciones, académicos, empresarios, autoridades locales y víctimas directas de la violencia que tanto ha lastimado a México.
En esos días, pudimos conocer las iniciativas de muchas personas y grupos que están trabajando incansablemente en este movimiento de Diálogo Nacional por la Paz. Cada uno de los que estuvimos allí en primera persona, nos sentimos interpelados a entender y colaborar. Para ayudarnos a entrar en este profundo tema, hubo conferencias magistrales, mesas de expertos, testimonios de quienes han afrontado y afrontan una situación fuerte de violencia en su comunidad, y cómo desde ahí construyen la paz. Bastaba ver el arduo trabajo





