No es solo la historia de una gran fascinación artística lo que hace que una directora de cine llegue a dedicar hasta tres películas al santo de Asís. A san Francisco, Liliana Cavani también le debe gratitud por haberle permitido volver a abrazar su vocación profesional cuando corría el riesgo de quedarse en el cajón de los sueños sin cumplir. La primera fue una miniserie televisiva emitida en 1966, protagonizada por el actor sueco Lou Castel. La segunda fue con Mickey Rourke, actor norteamericano entonces en la cresta de la ola. La tercera, de 2014 y con el actor polaco Mateusz Kosciukiewicz, también dedica gran atención a santa Clara. Pero el que sigue grabado en la memoria colectiva de muchos es sin duda aquel Francesco de 1989, interpretado magistralmente por Rourke.
La sabiduría antigua de la Iglesia prefiere confiar el discernimiento de la santidad al rigor de los que, no estando movidos por la fe, son menos proclives a las hagiografías. En el san Francisco de Cavani la experiencia de la conversión, más que con el canto de los pajarillos, tiene que ver con el chasquido de las espadas. «No se puede





