Misión y martirio

«Cuando uno forma parte de una familia y esa familia corre peligro, no la abandona. Recuerdo perfectamente una entrevista en una radio francesa a uno de los Hermanos de Jesús que vivía en la casa diocesana de Argel. Eran años muy violentos y el periodista le preguntó: “Pero ¿por qué no se van de Argelia? ¡Están en peligro de muerte!”. Aquel hermano rebatió: “Si su mujer se vuelve loca usted no la abandona”. Fin de la conversación. Creo que esta respuesta lo dice todo. Habla de una alianza». Mientras cuenta esto, los ojos azules de Claude Rault, a sus 85 años, se iluminan de gratitud. Fue obispo de la diócesis de Laghouat-Ghardaia, al sur de Argelia, y durante más de 40 años estuvo activo en el país norteafricano, primero como misionero de los Padres Blancos, luego como vicario general en Laghouat y superior de su orden,

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