La vida después de la bomba

La bomba arrojada sobre el cielo de Hiroshima solo tardó 34 segundos en tocar tierra y transformar la ciudad en un desierto mudo. Tras una luz cegadora, una oleada de calor de 60 millones de grados centígrados pulverizó a su paso seres humanos, animales y plantas. Luego la onda expansiva acabó con todo lo que hubiera sobrevivido al calor. Aquel 6 de agosto de 1945 hubo 150.000 muertos y tres días después, en Nagasaki, una segunda explosión nuclear provocó otros 73.000. Los que siguieron con vida tras aquella devastación tienen ya más de ochenta años, son los llamados hibakusha. Hombres y mujeres que sobrevivieron a la bomba atómica, cuyos relatos guardan recuerdos nítidos, como si solo los hubieran conservado para devolverlos.
En sus palabras depositan cicatrices que han llagado sus cuerpos y almas hasta hoy: mutilaciones físicas, traumas

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