La juventud de hoy. Una mirada realista

En un pasaje de su oración fúnebre, Erika, la viuda de Charlie Kirk, dijo que el mundo necesita que “los jóvenes se orienten hacia la verdad y la belleza”.

Me parece una declaración muy importante y digna de ser subrayada y compartida. ¿Jóvenes estadounidenses? No solo, porque, más allá de las diferencias de costumbres y tradiciones, el mundo de los jóvenes es ahora verdaderamente global, homologado en mentalidad y comportamiento.

Para entender el valor del llamado de Erika Kirk, basta pensar en la confusión y desorientación existencial que domina la vida de nuestros muchachos; la mayoría de ellos ya están a años luz de cualquier idea ligada a una tradición y, como recordaba don Giussani hace muchos años, la moda ha sustituido a la tradición. Permítanme dar solo un ejemplo: la perspectiva de contraer un vínculo estable le es extraña a las parejas jóvenes, y atrae mucho menos que la de vivir una relación “ligera”, sin sellos civiles o religiosos; a ello se suma la decisión, en muchos casos, de no tener hijos, que pueden ser reemplazados por mascotas.

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