«El sufrimiento de cualquier miembro del Cuerpo de Cristo es compartido por toda la Iglesia», recordaba León XIV el pasado 10 de octubre ante una delegación de la Fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN, según sus siglas en inglés). Ese día el Papa recibía por adelantado el 17º informe bianual sobre libertad religiosa en el mundo, el documento más importante sobre este tema, publicado el 21 de octubre por ACN. Desde su primera edición en 1999, este informe, «más que proporcionar información, da testimonio, da voz a los que no la tienen y revela el sufrimiento oculto de muchos», destacó ese día el pontífice.
Las cifras hablan claro. El derecho a la libertad religiosa es el más violado del mundo: 5.400 millones de personas –correspondientes a dos tercios de la población mundial– viven en países donde no está garantizado. La situación general ha empeorado respecto a la edición anterior, solo hay leves señales de mejora en Kazajistán y Sri Lanka. De las 196 naciones analizadas, 62 presentan violaciones graves, en 24 se observan casos de persecución sobre todo contra los cristianos y en 38, episodios de discriminación. Además, hay 24 países “en observación” debido a señales de alarma crecientes. «Este documento ofrece una fotografía de la situación en el





