El cristianismo ha sido una de las fuerzas más influyentes en la historia de la humanidad y su impacto en Hispanoamérica es un claro ejemplo de ello. El cristianismo no sólo cambió la forma de vivir de millones de personas en el continente, sino que también fue clave en el nacimiento de un mestizaje cultural, que aún hoy define de manera inequívoca el rostro de la América hispana.
A lo largo de los siglos, el cristianismo ha jugado diferentes roles, dependiendo de su situación: cuando ha sido la religión dominante, como en el Imperio Romano o en la Hispanoamérica del siglo XVI, ha impulsado de manera elocuente procesos de integración cultural. En esos momentos, su expansión estuvo acompañada de un





