Sabiduría de un pobre es uno de esos libros que no se leen con prisa, porque no se dirigen solo a la inteligencia, sino al corazón. En sus páginas no encontramos una biografía al uso, sino una contemplación orante de la figura de san Francisco de Asís, presentada desde dentro, desde el despojo, el silencio y la búsqueda sincera de Dios. Es un libro pequeño en extensión, pero grande en hondura espiritual.
El autor, Eloi Leclerc, nos conduce a través de las crisis, dudas y noches interiores de san Francisco de Asís, mostrándonos que la santidad no nace de la perfección inmediata, sino de una fidelidad humilde y perseverante en el corazón de la Iglesia. Francisco aprende poco a poco que la verdadera sabiduría no consiste en dominar, poseer o destacar, sino en dejarse amar por Dios y vivir confiado en Él. Por eso, la pobreza que atraviesa todo el relato no es solo material: es pobreza de espíritu, apertura, disponibilidad total.
Este libro resulta especialmente cercano para el creyente de hoy, tantas veces cansado, disperso o tentado de buscar seguridades falsas. San Francisco también soñó con grandes obras, también quiso “hacer algo” para Dios, hasta que comprendió que lo esencial era estar con Él y caminar como hermano entre hermanos.
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