La maternidad de la Virgen en mi vida
Crecí sin la presencia maternal biológica y acogí a la Virgen María como madre mía. Estando ya casada y siendo madre empecé a ver su presencia, misma que dura hasta hoy cada día.
Hace 40 años, mi hija tenía 3 años y 8 meses cuando se cayó desde un primer piso y estuvo a escasos 25 centímetros de que su cabeza se estrellara contra el pavimento. Fue internada por 15 días con una fisura craneal y después de 3 meses en reposo total evolucionó positivamente para sorpresa de los pediatras .
Desde el momento en que vi la gravedad del accidente, se la entregué y consagré a la Virgen. Gracias a Dios y a su intercesión, mi hija hasta la fecha nunca ha presentado ninguna consecuencia del golpe. Ella terminó su carrera universitaria. En ese entonces ni ella ni la familia éramos católicos practicantes, pero ahora es una hija muy entregada y comprometida en la parroquia, donde ahora es la sacristana.
Ser madre me hizo reconocer la presencia maternal de la Virgen y cómo ella ha estado presente en mi caminar. Me he sentido cobijada bajo su manto y con el paso de los años he podido reconocer que por ser mexicana tengo la dicha de tener una madre especial: la Virgen Santa María de Guadalupe. Yo conocía muy poco de Ella, pero ahora, perteneciendo a Tierra Florida me he sentido identificada con Clau y los amigos cuando hablamos sobre la importancia de conocer nuestra identidad.
Conocer más de la Virgen de Guadalupe ha significado mucho para mí: el reconocimiento de mis orígenes y cuán maravilloso fue encontrar a mi madre biológica y conocerla cuando yo ya tenía 36 años. Gracias a la Virgen que ya estaba presente en mi vida, no tuve ningún reclamo con mi madre biológica, porque previamente yo ya tenía una Madre.
Reconozco que la Virgen María de Guadalupe ha guiado con su mirada maternal mi camino, ha estado presente, jamás me he sentido sola. Ella ha estado, está y seguirá presente .
Soy afortunada perteneciendo a Tierra Florida donde he aprendido que conocer nuestro pasado nos ayuda a tener esa identidad realmente mexicana bajo la mirada maternal de la Virgen Santa María de Guadalupe.
Adela López Salazar
¿Quién soy? ¿A qué país pertenezco?
Describir mi relación contigo Virgen de Guadalupe no es nada fácil. ¿Dónde inició? Cuando por fin percibí tu mirada. He caminado deseando entender mi identidad por muchos años. Convivir con los compañeros en Tierra Florida donde nos reunimos a conocerte un poco más, ha sido un gran regalo. Escuchar sus experiencias contigo y su conocimiento me han hecho conocerte más a fondo.
¿Quién soy? ¿A qué país pertenezco, ya que nací en Estados Unidos y a su vez soy mexicana? Descubrir más datos de tu visita al cerro de Tepeyac me abrió un horizonte y me liberó de cualquier definición personal … soy Hija. Me ayudaste a ver el don de mi vida y como soy amada. La ternura de tus palabras a través de San Juan Diego, las hago mías y esas palabras han logrado que yo mire a tú Hijo, de quien nos hablas.
Te reconocí más como mi madre, cuando físicamente no tenía a mi madre a mi lado. Ese vacío, esa soledad vino a llenarse solo con tu presencia. Platicar contigo era un gran abrazo maternal. Gracias por tu compañía siempre, por mantenerme bajo tu mirada. ..Bendito el fruto de tu vientre Jesús …
Rosalinda, Oaxaca
Pedir lo imposible
En mi experiencia el lazo afectivo que me une con la Virgen de Guadalupe se traduce en pedir lo imposible en el cumplimiento de lo que deseo. Es decir, reconozco que me abraza a través de rostros de amigos y personas que pone junto a mi y que despiertan una cercanía palpable de correspondencia. Por ejemplo, a través del gesto del rosario propuesto por el matrimonio de Edith y Humberto, que tomándose en serio las necesidades específicas de sus hijos, los ponen en manos de la Virgen y no se cansan de pedir por ellos, así se han unido más amigos para seguir este gesto. También con el Rosario que convoca Rachel, donde se propone rezar específicamente por la protección de los niños, adolescentes y jóvenes. Todos tan necesitados de una compañía cierta, ya que la mayoría viven abandonados sin adultos que se hagan presentes compartiendo la experiencia de su propia vida. Lo anterior, hace que ponga mis deseos en manos de la Virgen de Guadalupe. Me doy cuenta que muchos milagros ya me han sido concedidos y que siento la certeza que la Virgen intercede por mi ante el Padre. Lo único que me pide la Virgen es estar atenta a las respuestas que la realidad me presenta frente a las peticiones hechas. Asimismo, me sorprendo de las circunstancias que en el trabajo se han dispuesto y que a veces pierdo la memoria del diálogo que he tenido con Ella frente a mis necesidades. Es decir, pareciera que me dice “no temas, que ¿no estoy yo aquí que soy tu madre?”. Me llena de esperanza y gratitud porque aunque no me queda claro en qué debería serle útil en una situación específica; aún con mi pequeñez, reconozco su compañía en cada momento particular en el que he necesitado de su ayuda. Eso me lleva sencillamente a agradecer que me abrace, cierta de que me acompaña aún en las circunstancias adversas que me toca enfrentar. Por ejemplo, cuando mi sobrino tuvo un derrame cerebral severo y mi hermana simplemente lo puso todo en manos de la Virgen Ahora está con vida. Son hechos increíbles que sólo una madre respondería a tal llamado con un amor infinito que no se cansa de mostrar. Aunque frecuentemente lo olvide, mi falta de memoria ha sido suplida con la compañía de los amigos que se hacen presentes, mostrándome el abrazo maternal con que la Virgen me ha sostenido.
Rocío, Oaxaca
Mi relación con la Virgen de Guadalupe
La Virgen de Guadalupe significa para mí desde pequeña ser mi Madre Celestial, pero en ese entonces yo no lo sabía. En casa con mis padres y mi tía, la Virgen era tema de oración, de petición y de ofrecimiento, toda la confianza y fe en su bendita intercesión. Mi madre y mi tía ofrecían ir caminando a la Basílica desde casa, de la zona cercana de Viaducto y Calzada de Tlalpan, casi 21 kilómetros, mi tía descalza, en petición o agradecimiento por algún milagro que les había hecho. Sin embargo, cuando crecí mi relación con la Virgen ya no fue tan cercana. Aunque yo no dejaba de reconocer lo que significa para todos nosotros: mexicanos creyentes favorecidos por el milagro de su aparición en esta tierra, Gracia infinita por su dulce y amorosa Presencia.
Cuando mi hija mayor estaba esperando a su hijita, un médico nos inquietó diagnosticando que la salud de mi hija estaba mal. El día que tenía cita con otro médico especialista antes de acudir, fuimos a visitar a Nuestra Madre Santísima a la Basílica. ¡Mi angustia era grande, y le pedí mucho por lo que estaba pasando! Recuerdo que nos tocó participar en la Santa Eucaristía, la hermosa ceremonia de la Primera Comunión de unos treinta niños entre 7 y 9 años. Mi corazón se conmovió al ver a esos pequeños rostros tiernos y entregados a lo que estaban viviendo. Eso me hizo sentir el abrazo de la Virgen. Hoy están bien mi hija y mi nieta que ya tiene 16 años.
La Virgen de Guadalupe es mi Madre Celestial aquí en la Tierra. A través del camino de fe que he hecho con Comunión y Liberación y actualmente además con la Fraternidad de San José, vivo esta fe hacia la Virgen de otra forma, más profunda y consciente de su gran amor a sus hijos, y que siempre escucha nuestras peticiones y nos cubre con su Santo Manto. ¡No estamos solos, Ella siempre está con nosotros! Le he visitado en peregrinación por parte de mi Parroquia María Inmaculada, por Comunión y Liberación y también por mi cuenta con la familia y/o amigos que nos visitan de la provincia u otros lugares, siendo grandes experiencias. Con la comunidad, efectivamente, es la forma más verdadera de vivir la experiencia de la fe.
Tierra Florida me ha invitado a sus encuentros, a los que en algunas ocasiones me he unido. Me asombra la tenacidad e interés de los amigos que forman parte de este Movimiento, con la sublime intención de dar a conocer la identidad de Nuestra Madre y Patrona de América, siendo testimonio viviente de su amor.
Yolanda, CDMX.
La intercesión de la Virgen
Me interesa conocer más sobre la Virgen porque deseo acrecentar mi amor por Ella, que es nuestra Madre. Cuando viajo a Ciudad de México y tengo oportunidad visito la Villa de Guadalupe. Las veces que he podido participar en alguna peregrinación, como la peregrinación que se organizó para despedir al padre Julián de la Morena, ha sido una experiencia muy bella que me ha dejado motivada para regresar siempre que puedo.
Ir a visitar a la Virgencita, iniciando con la misa, después haciendo el recorrido para saludar a la Virgen, visitar la antigua Villa, bendecir y prender ante el Santísimo unas veladoras por todas las personas que llevo en mi corazón pidiendo la intercesión de la Santísima Virgen es algo que anhelo poder hacer más seguido.
Para mí los encuentros por zoom de Tierra Florida y sus escritos en la revista Litterae, son un ejemplo de amor y entrega que me motivan a desear amar a la Virgen tanto como estos amigos que nos testimonian con alegría y devoción su amor a nuestra Madre Santísima
Malú, Mérida.
Ponle zoom a la Virgen
Yo soy el Camino la verdad y la vida, nadie va al Padre sino es por mí. Esto nos dice Jesús en el Evangelio. Para llegar a Jesús, para seguir por el camino, ¡¿qué mejor guía y compañía que su madre, la Virgen María?!
La experiencia de la Virgen se vuelve cercana en el rezo del rosario, meditando los misterios. Quedarme durmiendo con el rosario en mis manos se ha vuelto cotidiano. Me ha dado mucha paz y tranquilidad, en medio de las circunstancias actuales, personales y del mundo entero.
Antes, no lograba terminar un rosario completo, por lo que comencé a cantarle canciones a la Virgen. Después Daniel me aconsejó rezarlo como enseñaba Don Giussani a los Memores Domini, sustituyendo el “Ave María” por el “Ven Santo Espíritu, ven por María”. Durante la pandemia comencé a rezarlo en familia, los lunes con mi mamá. Me preguntaba, ¿por qué personas cercanas a mí le tienen tanto amor a la Virgen? Entonces René me dijo “ponle zoom a la Virgen”. Así vi nacer el grupo de Tierra Florida. Me sorprendió su devoción. Doy gracias a Dios por el tiempo que me ha donado de vida para poder ir comprendiendo el misterio de vida que va despertando su compañía y cercanía.
Tuve la oportunidad de convivir con personas de otra religión y me percaté del dolor que tenía por ver la ausencia de su Presencia. Sé que la Virgen los atraerá de otra forma pero mi deseo personal es que Ella no me suelte, que me siga acompañando y guiando en el Camino que es Jesús. Este camino es profundizar la conciencia de lo que la Sagrada Familia ha sido en mi vida: una luz a quien seguir, por quien vivir y lo que la Virgen me ha enseñado de Jesús.
Anónimo
Virgencita, yo te quiero conocer
Hace muchos años experimenté un desazón dentro de mí, sin saber o al menos descubrir que algo me faltaba. Fue cuando me invitaron a un grupo de oración donde primordialmente se alababa la Virgen. Me di cuenta que entre las personas que estaban ahí había una manera de hablar y de decir cosas hermosas a la Virgen que me llamó la atención; además de su mirada dulce y contemplativa. Al final de la reunión se acercó a mí esa persona y me dijo que había observado que yo no había alabado a la Virgen en la oración, le contesté que no lo podía hacer porque no la conocía y entonces me preguntó, ¿la quieres conocer?. Asentí y me dijo que se lo pidiera a Ella, que me respondería. Así lo hice, le dije: “Virgencita, yo te quiero conocer.” Al poco tiempo, una persona que estimo mucho, me comentó que había encontrado cinco tomos de la vida de la Virgen llamados “El hombre Dios”, donde describían la vida de la Virgen hasta la muerte y la Resurrección de Jesucristo. Así que la Virgen me respondió. Fue como me fui interesando en Ella. Primero en su niñez y después como madre. Desde ese instante, ya siempre me he interesado en Ella.
Los encuentros por zoom de Tierra Florida han sido maravillosos por la manera de presentarnos su figura donde la Virgen responde al deseo profundo del dador de la vida, entiende la sensibilidad de la vida religiosa, es la embajadora de la nueva noticia.
Desde entonces siento su cercanía amorosa como madre que me guía hacia su Hijo.
Gracias por compartir este don con quienes hemos tenido este bello encuentro.
Rosalva, Mérida.
¡Salva nuestra patria y conserva nuestra fe!
La Virgen María madre de Jesús me interesa y la quiero conocer precisamente por ser la Madre de nuestro Salvador y participar en su Pasión y Muerte. Tierra Florida me ha ayudado a conocer más de la historia de Su Presencia en nuestro país. La experiencia que he tenido de la Virgen, ha sido por Clau, por lo que ella ha vivido en su cercanía con la Virgen de Guadalupe. Ahora le pido todas las noches que salve nuestra patria y conserve nuestra fe.
Pili, Oaxaca





