La misa de León XIV en la Sagrada Familia se celebraba el mismo día que se cumplían cien años de la muerte del arquitecto Antoni Gaudí. Murió atropellado por un tranvía y se cuenta que la gente que pasaba por allí no lo reconoció, que al principio le confundieron con un mendigo por la pobreza de su vestimenta. Justo antes de ser atropellado se había despedido de sus obreros, con los que estaba terminando esos días una lámpara, un detalle aparentemente minúsculo en medio de la inmensidad del templo. Sus últimas palabras fueron: «mañana venid temprano que haremos cosas muy bonitas».
José Manuel Almuzara Pérez es arquitecto y divulgador, especializado en la obra de Antoni Gaudí, a la que ha dedicado más de treinta años de estudio. Es presidente de la Asociación Pro Beatificación de Antoni Gaudí desde 1992, colaborador de The Gaudí Research Institute (Colonia Güell) desde 2014 y embajador del Proyecto de Gaudí para Rancagua (Chile) desde 2016. Desde 2025 es padrino de la Associazione Amici di Gaudí en Bellinzona (Suiza) y acaba de publicar un libro titulado Gaudí, el arquitecto del alma. Las enseñanzas espirituales de un genio (Roca Editorial), cuya portada remite a la torre que el Papa acaba de inaugurar. Lo cuenta él mismo, casi a modo de teletipo informativo: «En el centenario del fallecimiento de Gaudí, jueves 10 de junio de 1926, el papa León XIV inaugura y bendice la torre dedicada a Jesucristo, la más alta de las 18 torres previstas por Gaudí. Faltará edificar la fachada principal, denominada de la Gloria, calculando terminarla




