«Acercándonos a ellas nos acercamos al evangelio»

«¿De quién son esos gritos?». «No preguntes, son mujeres malas. No hagas caso». Estamos en un hospital de los años 30 en Pamplona. Allí iba una joven llamada Isabel para atender a niños que estaban solos. Pero aquellas voces que oía a través de los muros la desgarraban por dentro. Así que volvió a preguntar y averiguó que había un pabellón aparte con mujeres enfermas de sífilis que morían solas. Nadie iba a verlas porque eran prostitutas, “mujeres malas”. «Así nació nuestra congregación, escuchando un clamor que nadie quería escuchar», cuenta Inmaculada Soler, hermana de la comunidad de Villa Teresita en Valencia, llamadas también Auxiliares del Buen Pastor «porque somos ayudantes del Señor en el cuidado de sus preferidos».

Dice el papa León XIV en su exhortación apostólica Dilexi te que «escuchando el grito del pobre, estamos llamados a identificarnos con el corazón de Dios, que es premuroso con las necesidades de sus hijos y especialmente de los más necesitados».
Así ha sido siempre en nuestro caso. Escuchando aquel grito, nuestra fundadora empezó a visitar a esas mujeres con el único deseo de estar con ellas, desde la amistad. Y ellas se sorprendían: «¿Quién eres? Nadie decente se

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Saliendo al encuentro: donde la vida vuelve a brotar

M i labor en Villa Teresita se resume en el nombre del programa donde soy la trabajadora social: “Saliendo al encuentro”. Mi día a día consiste en acudir allí donde la dignidad parece ausente —calles, polígonos, pisos y clubes—, lugares de oscuridad donde los derechos son vulnerados. Sin embargo, mi experiencia me dice que Dios no falta en esos “infiernos”. Al acompañar a las mujeres, confirmo que ninguna existencia humana ha sido

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