Todos los países de Europa reconocen la posibilidad legal de abrir y gestionar colegios no estatales, pero varía mucho el tipo de apoyo que se les da. Hay cuatro países (Italia, Grecia, Portugal y Bulgaria) donde no está prevista ninguna aportación al salario de los docentes. En el otro polo están Irlanda, Holanda, Bélgica y Finlandia que cubren casi todos los gastos. Son datos del último informe de OIDEL (Organización Internacional para el Derecho a la Educación y a la Libertad de enseñanza, con sede en Ginebra), un estudio comparativo de 156 países de todo el mundo que ilustra cómo la libertad de educación, cuando no depende de la renta familiar, mejora la equidad social y reduce las desigualdades. Hablamos con su director, Ignasi Grau.
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