Manifiesto del buen trabajo

1. Contexto

El Papa Francisco nos recuerda que no vivimos en una época de cambios, sino en un cambio de época. Esto es particularmente evidente en el inestable mundo laboral de hoy. Como indican investigaciones recientes, resulta paradójico que aún en los lugares donde aumenta el empleo, el descontento laboral también esté creciendo.

Como se observó claramente a partir de la pandemia, la cual robusteció el valor del trabajo como prioridad en la vida, crece el número de jóvenes y mayores que están renunciando voluntariamente, incluso teniendo puestos excelentes y bien remunerados.

El estrés y el agotamiento laboral van en aumento, habiéndose incrementado en 18% las enfermedades profesionales

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  • Es necesario desarrollar programas de aprendizaje y desarrollo de habilidades dentro de las empresas, incentivados mediante exenciones (créditos fiscales) y reducciones de costos laborales por las horas dedicadas a la formación.
  • Es necesario apoyar a las empresas que fomentan la creatividad de sus empleados mediante la introducción de sistemas de bonificaciones exentas de impuestos dirigidos a personas o grupos que propongan ideas para mejorar productos o procesos de producción, como es el caso de las bonificaciones por productividad empresarial.
  • Debemos buscar herramientas y procedimientos para aumentar la satisfacción de los trabajadores. La persona solo se siente satisfecha cuando el trabajo no se percibe como un obstáculo para la vida personal y familiar. De una conciliación artificiosa entre la vida laboral y personal, debemos avanzar hacia un enfoque armonizador donde se valoren las diversas experiencias personales, profesionales y laborales, creando una experiencia significativa y prometedora. La flexibilidad organizacional (trabajo inteligente, jornadas laborales cortas, etc.) debe convertirse en un activo cultural y profesional para quienes diseñan y estructuran organizaciones pensando en el bienestar general de sus empleados. La mejor organización es aquella que se centra no solo en el desarrollo empresarial, sino también en el de sus empleados, logrando así lo mejor para la empresa y para cada individuo.
  • Debemos apoyar e incentivar, incluso en las empresas más pequeñas, soluciones de bienestar corporativo que satisfagan las necesidades sociales de los empleados mediante la escucha activa, planes para conciliar los compromisos profesionales y personales, apoyo parental, horarios de trabajo flexibles y la creación de servicios de apoyo psicológico. Se debe animar a las empresas a desarrollar servicios sociales, educativos y sanitarios.
  • Es importante sostener la maternidad y la paternidad procurando limitar los impactos organizacionales que reciben las empresas por este motivo. Esto podría lograrse mediante incentivos que permitan recurrir a trabajadores sustitutos y reduciendo los costos asociados a la contratación de quienes son requeridos en sustitución. Es necesario incentivar la formación para el regreso al trabajo y brindar opciones de trabajo a tiempo parcial para las madres y los padres, ofreciendo alternativas de reducciones fiscales.

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