Demasiado pequeños para considerarse minoría. Como mucho, podría hablarse de minoría dentro de la minoría. Así los calificaba el periódico israelí Haaretz hablando de ellos, de esta minúscula comunidad cristiana con pequeños núcleos presentes en Jerusalén, Jaffa, Haifa, Beerseba, Tiberiades y Emaús. Demasiado pequeños para incidir a cualquier nivel político o religioso, pero presentes y reconocidos eclesialmente desde hace más de 70 años, signo de que la catolicidad de la Iglesia no se detiene ante diferencias étnicas, políticas o culturales. Hablamos de los católicos latinos de lengua hebrea que viven en Israel y se reúnen en el vicariato de Santiago dentro del Patriarcado Latino de Jerusalén. Su responsable es Piotr Żelazko, vicario patriarcal de origen polaco que guía esta comunidad de poco más de mil personas entre las que se cuentan seis sacerdotes. Estudió en la Universidad Hebrea de Jerusalén y en el Studium Biblicum Franciscanum, y ahora vive en el convento de los Santos Simeón y Ana, al oeste de Jerusalén, donde tiene su sede el vicariato.
¿Quiénes son los católicos de lengua hebrea hoy en Israel?
Estamos hablando de una comunidad muy pequeña, de unas mil personas, pero también muy variada. Hay judíos que han conocido a Cristo y se han convertido, familias de árabes israelíes que viven y rezan en hebreo, inmigrantes y sobre todo muchos jóvenes que han nacido aquí y están perfectamente integrados en la sociedad israelí. Algunos vienen de familias filipinas o indias, otros son de lengua rusa y





