Cacao y pupitres. Para el padre Aurelio Gazzera, misionero de los carmelitas descalzos que lleva 35 años en la República Centroafricana y desde hace dos es obispo de Bangassou, una diócesis enorme situada al sureste del país, las palabras de la exhortación apostólica se encarnan en cosas muy concretas. «Después del cultivo de café, en los pueblos de la diócesis empezamos a producir también cacao y nos sorprendió que la posibilidad de relanzar este cultivo permitiera a muchas familias una posibilidad de rescate. Otra vez vuelvo a aprender algo nuevo. Así es la fantasía de la caridad». La misma que le lleva a circular por calles imposibles acompañado de pequeños equipos de carpinteros para llevar pupitres y material escolar a las nuevas escuelas que, gracias a numerosas donaciones, han podido abrir después del conflicto que ha doblegado este país durante más de una





