UNA VIOLENCIA INACEPTABLE
Lo que está pasando en Tierra Santa nos llena el corazón de consternación y dolor por el pueblo palestino, víctima de una auténtica masacre, de una «violencia inaceptable» (CEI, 24 de septiembre de 2025); por los rehenes aún en manos de los terroristas de Hamás y por todos los que se ven afectados por este conflicto. Además, llegan noticias cada vez más alarmantes de los países limítrofes con Rusia, empezando por la martirizada Ucrania, y de tantos otros lugares del mundo marcados por guerras y persecuciones. Como señalaba el papa León XIV, estamos asistiendo «a la imposición de la ley del más fuerte, en virtud de la cual se legitiman los propios intereses. Es desolador ver que la fuerza del derecho internacional y del derecho humanitario ya no parece obligar, sustituida por el supuesto derecho a obligar a los demás con la fuerza». Esto platea interrogantes urgentes: «¿Cómo se puede creer, después de siglos de historia, que las acciones bélicas traen la paz y no se vuelven contra quienes las han llevado a cabo? […] ¿Cómo se puede seguir traicionando los deseos de paz de los pueblos con la falsa propaganda del rearme, en la vana ilusión de que la supremacía resuelve los problemas en
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