Buenos días. Es para mí un momento de alegría poder compartir con ustedes cómo inicié en el Carisma. Como dijo María Rosa, tenemos una manera especial de ver la realidad cuando somos educados aquí en el movimiento; ser parte de este carisma me ayuda constantemente a vivir la realidad en cada circunstancia.
Fue precisamente en una Jornada de Inicio, hace varios años, en Coatzacoalcos, donde yo radicaba, cuando unos grandes amigos me invitaron y tuve mi gran encuentro con Cristo. Una de las frases que me sorprendió la escuché de Amadeo Orlandini: “El mayor milagro es el cambio del corazón del hombre.” Escuchar esto me conmovió mucho. Al día siguiente, un lunes, asistí a la Escuela de Comunidad y desde entonces esta compañía ha estado conmigo en todos los momentos de mi vida, principalmente en las cuestiones de salud.
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