Cuando uno necesita a los demás solo de público

La portada del último libro de Marino Pérez Álvarez recuerda un poco al pasillo de la terrorífica película El resplandor. Un pasillo en el que te vas adentrando en un habitáculo cada vez más pequeño pero donde se supone que te espera todo un catálogo de artefactos preparados para satisfacer hasta tus más íntimas necesidades. A medida que avanzas y pasas a la siguiente habitación, más pequeña que la anterior, el título del libro va anunciando los dispositivos que vas adquiriendo… y que te van encerrando a fuerza de autosatisfacción: Selfis, satisfyers, mascotas y robots. Signos del narcisismo contemporáneo (Deusto).
Marino Pérez Álvarez es miembro de la Academia de Psicología de España y ha realizado su labor profesional como psicólogo clínico y escolar y como catedrático en la Universidad de Oviedo. Su labor divulgativa es muy amplia y tuvo una especial repercusión a raíz del trabajo que hizo con su colega José Errasti analizando los desafíos de la ideología queer con el libro Nadie nace en un cuerpo equivocado. Tres años antes de Selfis… ya se adentró en el mundo de la IA (inteligencia artificial) con El individuo flotante y advierte del riesgo que corren los seres humanos de preferir una vida al margen de los “otros” humanos. «Cuando los robots, con su equipamiento de IA, nos responden como una persona y no podemos distinguirlos, ni por lenguaje ni por empatía, se convierten en “casi-otros” y eso plantea una cuestión casi antropológica sobre el tipo de estatus que deben tener en el contexto de las relaciones sociales. No son personas pero tampoco meros instrumentos porque no los usamos así, tenemos hasta más intimidad con ellos, confiamos en ellos más que en las personas y a veces nos influyen más. Si los robots nos resultan tan empáticos y serviciales y nos responden tan rápida e

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