«Así Dios reforma la Iglesia»

Queridos amigos,
con sus oraciones litúrgicas la Iglesia nos enseña a rezar. Así nos enseña a vivir. Transforma la Palabra de Dios en una palabra nuestra y crea un vínculo con Dios, una profunda relación que nos hace realmente felices. Por eso he pensado que quizá sería útil meditar esta vez sobre la oración litúrgica, la oración colecta de este domingo. Pero antes de ponerme a interpretar, volveré a leer el texto: «Oh Padre, que nos has donado al Salvador y al Espíritu Santo, mira con bondad a tus hijos de adopción, para que cuantos creemos en Cristo alcancemos la libertad verdadera y la herencia eterna».
Esta oración se compone de tres elementos: un agradecimiento –inmediato, que es lo primero– luego una petición y después una promesa. Comienza con un agradecimiento y nos permite entender que, antes de que nosotros hagamos algo, hay unos dones que nos preceden. El principio no es nuestra acción sino el don de Dios, que precede a todo lo demás. Y es muy importante que caigamos profundamente en la cuenta de que antes de hacer algo ya hemos recibido esos dones. Porque así es como aprendemos la gratitud. El hombre que es agradecido también se vuelve puro, se convierte en un hombre alegre.
La oración menciona dos dones: el Salvador y el Espíritu Santo. Pero habría que añadir que estos dos dones

Esta homilía de Benedicto XVI, que publicamos como adelanto por cortesía de la Libreria Editrice Vaticana, fue pronunciada el 28 de abril de 2013 en la capilla privada de Castel Gandolfo. La traducción es nuestra

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