50 años de una historia que nos ha alcanzado

En septiembre de 1985 Javier Restán estaba haciendo la mili. A la salida de una guardia se presenta, un poco tarde, en una casa de monjas de La Moraleja, a las afueras de Madrid. Está agotado, no ha dormido esa noche, pero es un día importante. Va nervioso porque le han pedido intervenir en público. Casi no recuerda lo que dijo. Tras un breve paseo por los alrededores de la casa para despejarse vuelve a entrar.


Dentro se celebra una gran fiesta. Un centenar de personas bailan y cantan felices. La sensación entre los amigos que celebran es de plenitud. Después de varios años –muy plenos– de experiencia cristiana en torno a varias parroquias de Madrid, de la que ha surgido la asociación Nueva Tierra, en esta tarde del final del verano han decidido adherirse formalmente al movimiento de Comunión y Liberación.

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