Señor:
Soy amiga de su hijo desde hace tres años; nos conocimos en la prepa y pude llegar a hacerme su amiga porque vivía en las residencias. Después, debido a los cambios de residencia nos vemos con menos frecuencia, pero he seguido platicando con él. Nuestra amistad sin duda se ha mantenido y crecido, diría yo. Seguramente se ha enterado de la invitación que le hice a su hijo, se trata de pasar unos días entre amigos. Son vacaciones que vivimos cada año en un movimiento católico que se llama Comunión y Liberación.
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