Muchos habrán oído o leído alguna noticia sobre la situación de extrema vulnerabilidad que estamos viviendo en Cuba a causa de las restricciones a la importación de petróleo, la escasez de alimentos y medicinas, el incremento de precios y los continuos cortes de electricidad que han llevado a la mayoría de los cubanos a una situación de pobreza e inseguridad. Por todas partes se percibe el agotamiento, el cansancio y la desesperación de la gente de a pie debido a la lucha constante que supone ya el mero hecho de lograr sobrevivir día tras día. La prolongación de esta crisis ha hecho que gran parte de la población viva sumida en una especie de irritación generalizada que nos lleva a una tensión permanente, a la queja y, por desgracia para algunos, a la locura. Mucha gente, sobre todo los jóvenes de los grupos más pobres, tiene la tentación de evadirse de la realidad mediante el consumo de una droga muy extendida llamada “el químico”, que está disponible a precios muy bajos.
Para seguir leyendo inicia sesión
El contenido completo sólo está disponible para nuestros suscriptores.





