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Número 4. Julio-agosto 2022

Lo único que importa

En una entrevista reciente, la Premio Nobel bielorrusa Svetlana Aleksievic, reflexionando sobre la guerra, se preguntaba qué nos había podido llevar hasta aquí, qué había pasado dentro de la gran “alma rusa”, en el grandioso influjo de la cultura de una nación espiritual, para llegar a ver a jóvenes soldados saqueando cadáveres. Una sola imagen que retrata una decadencia brutal. Se pregunta: «¿Dónde ha acabado esa alma?». Y añade: «¿Por qué hemos perdido a tanta gente en tan poco tiempo?». En su opinión, el cambio histórico que «tanto esperábamos en los noventa» no ha llegado por falta de fundamento. Porque «la libertad la construye un hombre liberado». Su provocación va más allá de los horrores de la guerra, llega al núcleo del ser –del hombre–, planteando la posibilidad de una vida nueva que no decaiga, que dure. ¿Qué tipo de liberación puede resistir el paso del tiempo y de la historia?