La vocación es un punto de partida

 “¿Tú también le vas a dar la vida a Dios?”

Rachel recuerda con claridad algunos acontecimientos de su juventud que solo mucho tiempo después pudo comprender como parte de su camino vocacional. Ya participaba en Comunión y Liberación y, gracias a esa experiencia, su familiaridad con la Misa y la confesión crecía. Un día, antes incluso de escucharla, el sacerdote que iba a confesarla le hizo una pregunta inesperada: “¿Tú eres religiosa?”. Rachel se sorprendió y respondió inmediatamente que no.

Tiempo después ocurrió algo parecido durante unos ejercicios de universitarios y jóvenes trabajadores en Puebla. Mientras caminaba por la casa donde se encontraban, una religiosa la llamó, sonrió y le preguntó: “¿Tú también le vas a dar la vida a Dios?”. Nuevamente, Rachel quedó desconcertada. “¿De dónde sale esta pregunta?”, recuerda haber pensado. En aquel momento no concedió mayor importancia a ninguno de estos episodios.

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