Conociendo a mons. Lorenzo Albacete a través de Stephen Sánchez 

Stephen Sánchez es originario de El Paso, Texas pero ahora vive con su esposa y sus tres hijos en South Bend, Indiana (IN). Stephen se graduó de la Universidad de Notre Dame con especialización en Filosofía y Gobierno. También estudió una Maestría en Ciencias de Liderazgo Educativo por la Universidad de Fordham. En 2013, Sánchez fundó “ComUnidad Juan Diego”, una iniciativa educativa, pastoral y de servicios sociales para inmigrantes latinoamericanos en East Harlem, Nueva York. Sánchez es exdirector escolar en Nueva York y Florida y actualmente es Director de Aprendizaje de Inglés en la Escuela Catedral de San Mateo en South Bend, IN, donde trabaja con estudiantes con necesidades especiales de diversos contextos de aprendizaje. Como se mencionó anteriormente, Stephen Sánchez es presidente de la junta directiva de The Albacete Forum, una organización sin fines de lucro fundada para preservar y ampliar el legado intelectual y espiritual del difunto Monseñor Lorenzo Albacete.

Stephen y yo nos conocimos por Zoom en 2022, antes de mi presentación en el New York Encounter. Preparamos la charla “Nuestra Señora de Guadalupe y Nuestra Identidad” desde agosto de 2022 hasta febrero de 2023 con un grupo de amigos mexicanos y americanos, que después se convirtió en “Tierra Florida”. Stephen es parte de nuestros amigos estadounidenses del grupo. Finalmente, nos conocimos en persona en el New York Encounter de 2024. Le hemos pedido por parte de Litterae Communionis una entrevista para profundizar en algunos rasgos de la comunidad CL estadounidense que nos llamaron la atención.

¿Cómo fue el inicio del movimiento en Estados Unidos?

El inicio se remonta a 1984, cuando el Papa Juan Pablo II instó al movimiento a llegar a todos los rincones de la tierra. Algunas de las primeras personas que llegaron a Estados Unidos eran estudiantes de posgrado que vinieron a estudiar y terminaron trabajando aquí. Por ejemplo, Luigi Tanzi vino a trabajar, Barbara Gagliotti era de Staten Island, Chris Vath era un joven de Nueva Orleans y Bruno vivía en California. Por su parte, los estadounidenses también conocieron el movimiento en Italia. Mary Shimkowiak en Bolonia, Holly lo conoció mientras viajaba por Italia. Todos eran jóvenes veinteañeros. Después, al regresar a Estados Unidos, vivieron un movimiento que era realmente fresco y emocionante, pero muy italiano. Nuestras primeras canciones en inglés son traducciones de canciones italianas. Christy Brown se casó con Bruno en California, y luego escribió “Peter, Do You Love Me”. Había pocas canciones de CL estadounidenses, pero había un gran deseo de aportar algo americano, de comprometernos, de hacer que el movimiento fuera nuestro, de dejar nuestra huella en él. Este es justamente el espíritu americano, que sucedió desde muy temprano. Aunque creo que el crecimiento significativo del movimiento ocurre después de que Lorenzo Albacete conoce a Giussani.

Encuentro de mons. Albacete con SS san Juan Pablo II

¿Quién es Lorenzo Albacete?

Monseñor Lorenzo Albacete nació en 1941 en Puerto Rico. Lorenzo creció en una cultura católica latinoamericana. Era un joven vibrante e inteligente cuando llegó a Washington D.C. a estudiar su doctorado en física. Mientras estudiaba, trabajaba para el gobierno federal en teorías de astrofísica para la construcción de misiles, por ello su doctorado fue censurado por el gobierno de los Estados Unidos y no se pudo publicar. 

En su ambiente laboral, sus colegas no entendían cómo Lorenzo podía ser un hombre de fe y a la vez un hombre de ciencia. Esta fue una gran provocación para Lorenzo. ¿En qué creía realmente? Eso finalmente lo llevó a ingresar al seminario.

Aunque él te diría que entró al seminario a causa del Papa Paulo VI. Lorenzo visitó Colombia para conocer al Papa Paulo VI, que se encontraba de visita en aquél país. El joven Lorenzo tomó prestado un hábito clerical y se presentó al Papa como uno de los seminaristas americanos; aunque más tarde le confesó que no era seminarista. El Papa le dijo: “Tal vez deberías serlo”. Después de ello, Lorenzo ingresó al seminario.

Lorenzo siempre llegaba tarde y era desordenado, se quedaba despierto hasta tarde y fumaba demasiado. Pero tenía gran curiosidad intelectual, capaz de entender las cosas muy rápidamente. En el seminario, formó parte de un grupo que estudiaba el Concilio Vaticano Segundo. Cuando Lorenzo se ordenó sacerdote, no era como todos los demás curas que la gente conocía: era un hombre vivo, interesante, abordaba las cosas desde una perspectiva fuera de lo común.

Pero no todo fue fácil. De hecho, fue despedido de su primer trabajo como profesor de religión en la Escuela Secundaria Católica, Archbishop Carroll en Washington. En el simulacro de incendio, optó por una estrategia distinta a la establecida. Eso lo convirtió en alguien que la escuela no quería y lo despidieron. Eso sucede cuando los maestros son únicos e interesantes. 

¿Por qué fueron amigos Monseñor Albacete y el Papa Juan Pablo II?

En 1977, Lorenzo era párroco en la Iglesia de Nuestra Señora de las Américas en Washington. Se celebraba el Congreso Eucarístico y un arzobispo desconocido de Cracovia fue hospedado por él. Karol Wojtyla y Lorenzo Albacete se conocieron y tuvieron mucha afinidad: leían las mismas cosas, les fascinaban las preguntas sobre la persona humana en relación con el mundo que les rodeaba, etc. Terminaron teniendo una gran amistad.

Wojtyla quería celebrar misa en la Catedral, pero el rector le comentó que no se podía porque era sólo para sacerdotes y obispos locales. Así que, el obispo de Cracovia no pudo celebrar misa en la Catedral sino en otra iglesia.

Cuando Karol Wojtyla volvió a Polonia, le dijo a Lorenzo: mantengámonos en contacto. Karol Wojtyla le escribía cartas regularmente, aunque Lorenzo nunca respondía.

En 1979, Karol Wojtyla regresa a Estados Unidos como el Papa Juan Pablo II y sí pudo celebrar la misa en la Catedral. Después, hubo una reunión con todas las personas en la Cancillería: los obispos, los sacerdotes importantes de Washington, D.C. A Lorenzo lo invitaron porque el Papa lo había solicitado. A Lorenzo lo sentaron justo del otro lado de la mesa, lejos del Papa. El que sí estaba junto al Papa, era el rector de la Catedral. Lorenzo habló desde su lugar: lo siento, pero antes de que empiece la reunión, tengo una pregunta, ¿desde cuándo cambiaron la regla para permitir que los obispos de fuera de la ciudad celebren misa en la Catedral? Lorenzo nos contó que el Papa Juan Pablo II no podía creerlo, que se llevó las manos a la cara. Así era Lorenzo.

Al final de esa reunión, Juan Pablo II le dice a Lorenzo: “bueno, tal vez ahora sí responderás mis cartas”.

¿Cómo es que Monseñor Albacete conoció el movimiento y a Don Giussani?

En los años 90, Lorenzo conoció a Angelo Scola y trabajaron juntos para construir el Instituto Juan Pablo II (Teología del Cuerpo) en Estados Unidos. Scola quería que conociera a Giussani y organizó la reunión en Milán. Pero era justo al mismo tiempo que Lorenzo tenía una cita con el Papa Juan Pablo II. Lorenzo no sabía qué hacer, pero finalmente llamó al secretario del Papa y le dijo: “Lo siento, no sé cómo decirle esto, pero no podré asistir a la cita con Su Santidad porque tengo otra reunión”. Lorenzo escuchó un gran silencio del otro lado de la bocina. Le pareció como una hora aunque sólo fueron como cinco minutos. El secretario “por fin”  respondió: el Papa dice que sí puede reprogramar la cita. Pero quiero decirle que nadie había cancelado una reunión con Su Santidad. Lorenzo estaba en Roma y fue a Milán a conocer a don Giussani. La reunión duró como 45 minutos. Los dos sacerdotes inmediatamente se hicieron amigos. Contaba Lorenzo que después de 15 minutos de conversación, los ojos de don Giussani se llenaron de lágrimas. Le dijo: eres la respuesta que me mandó la Virgen. Le he rezado para encontrar a alguien con quien el movimiento pudiera echar raíces en América, en suelo americano. Ella te ha traído hasta mí. Lorenzo se conmovió. Giussani dijo: el movimiento echará raíces a través de ti en suelo americano, no como un movimiento italiano en América, sino como algo que sea americano. Lorenzo entendió esto desde el principio. Después regresó a Roma y se encontró con el Papa.


Mons.Albacete con SS Pablo VI.

Después de los encuentros con don Giussani y con el Papa Juan Pablo II, ¿qué sucedió con Monseñor Albacete y con el movimiento a su regreso a Estados Unidos?

Lorenzo tenía amigos en el movimiento como don Angelo Scola, pero él no era del movimiento. Por lo que comenzó a conocer personas de CL a las que él podía seguir y, a su vez, la gente comenzó a seguirlo a él. El Padre Albacete fue el Representante Eclesial de la Fraternidad de Comunión y Liberación desde 1997 hasta 2014.

Cuando Lorenzo regresó a Estados Unidos, el movimiento experimentó un gran crecimiento. Incluso se llegó a presentar (el libro) “El Sentido Religioso” en las Naciones Unidas. Empezaron a formarse comunidades por todas partes. Por primera vez se estableció una oficina de CL. Quizás una razón (del crecimiento tan grande) sea que Lorenzo tenía una gran afinidad para seguir. A donde lo invitaban iba y hablaba sobre don Giussani, el movimiento, el juicio recién llegado de Milán, etc. Lorenzo recorrió el país conociendo gente, haciéndose amigo de todos y riéndose mucho. 

En cierto sentido, no era un camino sólo para Estados Unidos (sino para todo el continente americano). Lorenzo decía esta frase en español: “La maceta del movimiento en tierra americana”. No era sólo algo sólo estadounidense, sino algo americano (continente americano); porque Lorenzo, aunque era ciudadano estadounidense, era de Puerto Rico. No formaba parte de la ideología protestante, del dualismo que es dominante en nuestra cultura. Lorenzo trajo consigo algo que era estadounidense y no estadounidense, él era capaz de valorar los aspectos italianos (del movimiento) sin poner demasiado énfasis en su forma y necesidad de ordenar todo. Lo que se convirtió en un crecimiento muy libre e interesante. El movimiento realmente comenzó a tomar forma de una manera totalmente nueva a partir de esta novedosa mirada. Después de Lorenzo, el siguiente líder del movimiento fue Jonathan Fields, un judío converso que conoció el movimiento en Estados Unidos.

¿Cuál crees que era el seguimiento de Monseñor Lorenzo hacia don Giussani? 

Lorenzo abrazaba todo con una apertura radical, cada posición, cada opinión, cada idea. Carecía de una idea preconcebida de lo que era correcto o no. Estaba seguro de que si tomaba algo en serio, llegaría a encontrar a Cristo. Esa era su personalidad. Creo que había una gran sintonía entre él y Giussani a ese nivel.

Lorenzo sólo hablaba de Dios como Misterio. Sólo usaba las palabras Jesús y Misterio. Creo que ambas palabras eran como un consuelo al no conocerlo y comprenderlo del todo; sin embargo, era el  reconocimiento de Cristo presente, con una conciencia clara. Así que creo que para Lorenzo seguir a Giussani fueron dos cosas.

Primero, que en Giussani, experimentó a alguien que tenía una unidad mayor que la que él tenía, lo cual me parece que era una sorpresa para él. Lorenzo estaba acostumbrado a ser el que más entendía en la habitación, pero con Giussani era diferente, ahora Giussani entendía más. La segunda cosa es muy práctica: llamaba a Giussani, lo visitaba. Sí pasó tiempo con él. También leía y entendía todo lo que se publicaba en CL. Lo entendía no sólo a nivel intelectual, sino que Lorenzo profundizaba en sus propias experiencias debido a las publicaciones que  Giussani hacía para todo el movimiento.

Lorenzo tenía un gran afecto por don Giussani. Recuerdo que alrededor de tres meses después de la muerte de don Giussani, estábamos en un evento en Fort Lauderdale y hablando de él, los ojos se le llenaron de lágrimas. Incluso casi al final de la vida de Lorenzo, cuando estuve con él en el hospital, me decía sobre Giussani: “Él nos lo dio todo”.

Creo que Lorenzo tenía una profunda gratitud hacia Giussani por haberle compartido el movimiento a él y a nosotros. 

Repito, creo que el regalo de Lorenzo no fue que fuera un ciudadano estadounidense que liderara el movimiento, sino que era un americano de verdad. (“Prueba todo y retén lo bueno”, San Pablo).

Lorenzo era un hombre muy simpático. ¿Crees que esta cualidad de él permeó en sus hijos espirituales y en el movimiento en Estados Unidos?

Creo que Lorenzo nos ayudó a ver que, incluso cuando las cosas fueran muy serias, la condición de nuestra humanidad es tal que es un milagro estar juntos. Era un milagro que lo experimentáramos y, por lo tanto, tenía que haber algún nivel de alivio en el humor. Eso te hacía libre frente al drama de cualquier cosa que estuvieras viviendo.

Era gracioso porque esa era la única posición que podía tener frente a algo tan grandioso. Era “obvio” reírse. Te comparto una experiencia personal de hace unos años. Mi esposa y yo nos hicimos amigos de una chica del movimiento que se casó con el hijo del decimosexto hombre más rico del mundo. Fuimos a su boda y ellos pagaron por todo. Nos alojamos en un hotel increíble de cinco estrellas. Todo era espectacular: la playa, los acantilados de California con vista al mar, las casas. Mi esposa y yo simplemente nos reíamos porque ¿cómo es posible que estuviéramos ahí? ¿Cómo es que llegó a suceder? Le dije a ella, Jesús dijo que nos daría todo. Esto se le acerca bastante, ¿verdad? Estábamos allí porque habíamos encontrado a Cristo, no porque fuéramos poderosos, ricos o exitosos como los demás. Y porque habíamos encontrado a Cristo, ellos estaban fascinados con nosotros. Laura Stolman, un ama de casa de Maryland también estaba allí. Estaban fascinados con ella. La gente nos preguntaba constantemente, pero ¿quiénes son ustedes? ¿Por qué están aquí? ¿Qué hacen? ¿Cómo conocen a estas personas?

Estábamos allí porque Cristo nos había hecho amigos. Lorenzo vivía con esta mirada. ¿Cómo era posible que un niño que creció en una isla del Caribe fuera amigo del Papa? ¿Cómo era posible que un hombre como Lorenzo compartiera tanto tiempo con un hombre como Giussani? ¿Cómo es posible que conociera a un santo viviente (Giussani) y le encargara llevar el carisma (del movimiento) a América? Son cosas absurdas y, sin embargo, son reales. Porque Dios es grande. Creo que el humor de Lorenzo era muy consciente de la grandeza de Dios. Diría que aunque muchos de nosotros compartimos este sentido del humor y buscamos esos momentos de risas; también añadiría que lo extrañamos mucho. Lo extrañamos porque no se tomaba a sí mismo tan en serio como a veces lo hacemos nosotros. Eso es definitivamente una carencia hoy. Desearía que ese aspecto de su personalidad hubiera permeado aun más.

Para ti, Stephen, ¿cómo cambió tu vida cuando conociste a Monseñor Lorenzo?

Hay muchos aspectos, pero me centraré en dos. En primer lugar, respondo por mí pero creo que es para todos los norteamericanos: nos brindó un compromiso profundo con nuestra cultura. Desarrolló el interés y la capacidad para querer formar parte del diálogo público en Estados Unidos sobre qué es importante y qué es valioso. Tenía interés en conocer a las personas, independientemente de sus opiniones, siempre buscando lo que era valioso. El lema de lo que fue “Crossroads” y que eventualmente se convirtió en el “New York Encounter” era: “prueben todo y retengan lo bueno”, de San Pablo.

Para ti Stephen, ¿cómo cambió tu vida cuando conociste a Monseñor Lorenzo?

Hay muchos aspectos, pero me centraré en dos. En primer lugar, respondo por mí, pero  creo que es para todos los americanos: nos regaló un compromiso más profundo con nuestra cultura. Desarrolló el interés y la capacidad para querer formar parte del diálogo (público) en Estados Unidos sobre qué es lo importante y valioso. Tenía interés en conocer a las personas, independientemente de sus opiniones, siempre buscando lo que era valioso en ellas. El lema de lo que fue “Crossroads” y que eventualmente se convirtió en el “New York Encounter” era: “Prueben todo y retengan lo bueno” de San Pablo. 

No había nada de lo que tuviéramos miedo, ni tampoco había nada tan grande que no pudiéramos alcanzar. Por ejemplo, invitábamos a personalidades realmente importantes a nuestros encuentros, no les pagábamos nada y… ¡venían! Es ridículo, ¿verdad? Porque si lo analizas, es realmente un milagro poseer esa capacidad de no tener miedo de acercarse a alguien tan importante y decirle: escucha, me parece interesante lo que dices, ¿Quisieras ser ponente en nuestro encuentro? ¿Quieres venir a compartir con nosotros quién eres?

El segundo aspecto creo que es algo poco conocido de Lorenzo. Él era un hijo fiel de la Iglesia. Fue un dolor grande para él cuando tuvo que dejar Puerto Rico como presidente de la Universidad Católica de Ponce, porque la Iglesia de ahí pensó que no estaba haciendo un buen trabajo. Lorenzo amaba la Iglesia. Lorenzo era un desastre en todas partes, pero cuando celebraba misa relucía la mejor versión de sí mismo. Me parece que eso es algo que ha marcado el movimiento aquí.

No somos un movimiento que esté investigando de qué lado están los obispos. Nosotros somos amigos de todos. Les preguntamos: ¿Qué podemos hacer por ustedes? ¿Cómo podemos servirles? En cada diócesis en la que haya presencia del movimiento, a donde vayamos, nos convertimos en hijos de la Iglesia. Considero que eso es un don que nos transmitió Lorenzo, porque él siempre estuvo al servicio de la Iglesia. La fidelidad a la Iglesia es un aspecto que nos enseñó Lorenzo y que decidimos hacerlo nuestro. Incluso en mi propia familia, sabemos que estamos en este mundo para amar a la Iglesia, sea como sea. Estamos aquí para darla a conocer y servirla. Estamos a su servicio porque sabemos la Belleza que contiene. 

Me parece que incluso mis hijos lo entienden. Mi esposa y yo bromeamos siempre al respecto: “No sé si (nuestros hijos) sabrán matemáticas. No sé si se graduarán de la preparatoria, pero eso sí, todos nuestros hijos aman la Iglesia”.

Mi esposa y yo estamos súper agradecidos. Personalmente, creo que es por la intercesión de Lorenzo. Pero el amor a la Iglesia me parece una gracia que caracteriza al movimiento americano.

La última pregunta, pero no por ello menos importante. En mi experiencia con los amigos del movimiento americano, me parece que son como un joven veinteañero: lleno de energía, sueños, con muchas iniciativas, libertad para decirse las cosas, muchas familias jóvenes con niños, muchas personas que van al movimiento por primera vez. ¿Compartes mi misma percepción sobre el movimiento en Estados Unidos?

El movimiento en Estados Unidos se ve cada vez más joven. Si ahora parecemos adultos jóvenes (veinteañeros), dentro de 10 años seremos como niños de nueve años, porque el movimiento está en constante crecimiento. Por lo que a cada comunidad de CL que vayas, siempre hay alguien que acaba de conocer el movimiento. Eso es súper emocionante y divertido a la vez, porque hay personas como yo que han estado ya por varios años y digo: “Vamos a tener el Vía Crucis aquí en South Bend. Sé que todavía está desorganizado. Pienso: por lo regular hacemos de esta forma el Vía Crucis, pero tal vez sólo estoy repitiendo mis viejas ideas. ¿Y si hacemos algo diferente este año?. Y si en lugar de que una sola persona lea todos los evangelios durante todo el Vía Crucis, ¿qué pasaría si hubiera una persona diferente en cada estación?” Yo sólo tengo 20 años en el movimiento, digo la historia del movimiento tiene 70. Entonces mi experiencia se encuentra frente a estos chicos recién llegados y constantemente les pregunto: ¿Qué te parece si lo hacemos así? Si no te gusta, no lo haremos. Los chicos responden “Creo que tiene sentido, está bien”.  Estar frente a los recién llegados es un crecimiento constante, es la novedad que siempre emerge.

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